English | Canal RSS | Moodle | Google Apps | UPsite | UPsite R.H. | Aviso de privacidad  
 

 
Catálogo
Catálogo Móvil
Verifica tus préstamos
Recursos Electrónicos
Préstamo Interbibliotecario
Biblioteca Digital
Sitios de Interés
Nuevas Adquisiciones
Colecciones Especiales
Buzón de Sugerencias
Biblioteca Afiliada
Estadísticas
Información General
>>Otros Campus
>>Mapa y ubicación
>>Informes
>>Fundación Harvard
>>Paga tu examen de
admisión en Internet
Pago en línea
 
Catálogo
Hemeroteca
CEBIDOC
Directorio
     
 
Biblioteca    UP México
Ciudad de México > Biblioteca > Servicios > Boletín Este Mes > Libros > Libros 2008 > García Márquez, Gabriel. El Coronel no tiene quien le escriba
García Márquez, Gabriel. El Coronel no tiene quien le escriba

Noviembre 2008

Encuéntralo en la Biblioteca con la clave: 869.63 G37co
México, ERA, 1994
Literatura colombiana - Siglo XX

Gabriel García Márquez nació en Aracataca (costa atlántica de Colombia) el 8 de marzo de 1928. A los doce años abandona su pueblo natal y desde 1954 vive fuera de su país, sin embargo la comarca imaginaria en la que se desarrollan la mayor parte de sus relatos, Macondo, es una especie de transfiguración fantástica de su pueblo de origen, aldea mitológica perdida en la mitología colombiana. En 1955 publica su primera novela, "La Hojarasca" y en 1961 aparece "El coronel no tiene quien le escriba", en 1963 un volumen de cuentos, "Los funerales de Mamá Grande" y su tercera novela, "La mala hora", en 1967 publica "Cien Años de Soledad", en la que culminan todos sus hallazgos e intuiciones anteriores: lugar, tipos, ambiente, etc, pudiéndose considerar que toda su obra anterior es un borrador para esta. "El coronel no tiene quien le escriba" es un breve relato ambientado en un pueblo sudamericano que recoge algunas jornadas de la vida de un pintoresco personaje, el coronel, antiguo cabecilla revolucionario que se ha incorporado a la vida más o menos tranquila del lugar. El coronel ha participado en la guerra civil con el bando que resultaría vencido, a las ordenes del coronel Aureliano Buendía (uno de los personajes de Cien Años de Soledad). En la guerra consiguió salvar y restituir dos baúles que contenían los fondos de los revolucionarios, por lo que es ascendido al cargo de coronel. Terminada la guerra solicita una pensión de veterano, por lo que todos los viernes se acerca al puerto en espera de la lancha de correo con deseos de recibir la carta en la que por fin se le comunique la concesión de la pensión y la orden de pago.

El Coronel está casado con una mujer sencilla y laboriosa, y su hijo único, Agustín, fue muerto nueve meses antes de dar comienzo la narración por distribuir información política clandestina. Su hijo es la única fuente de ingresos de la familia, y les hereda un gallo que les da la esperanza de ganar la próxima pelea, entre tanto su condición económica es tan precaria de pobreza vergonzante que tienen que ir vendiendo los pocos objetos de valor que les quedan y pedir prestamos a Don Sabas, padrino del fallecido Agustín. La vida del Coronel se desarrolla lentamente entre su visita a los muelles, las relaciones domésticas y las relaciones con los vecinos. La acción de la novela se desarrolla en un pueblo sudamericano cuyo clima, como en Macondo de Cien Años de Soledad, adquiere un protagonismo innegable, con ese ambiente tropical, húmedo y cálido, que no es una situación atmosférica, sino que envuelve y penetra igualmente personas y cosas, creando una sensación de desmoronamiento y putrefacción, de fatalidad e inercia, que en esta novela aparecerá un poco mas mitigada que en Cien Años de Soledad, sin embargo la consecuencia inmediata son personajes marcados por la corrupción y la impotencia para superar las condiciones de vida y el fracaso. El Coronel es un hombre educado, paciente, idealista, con un gran sentimiento de dignidad, que intenta guardar las apariencias confiando que todo se arreglará, incapaz de tomar por sí mismo una solución práctica. La mujer es su contrapunto: realista, preocupada por lo inmediato, activa, habladora e inquieta, emprendedora, tenaz, se esfuerza por empujar a su marido a que tome alguna medida práctica y se irrita cuando no lo consigue, pero sabe atender a los argumentos y ceder a las ilusiones de su marido, y también se cuida de guardar las apariencias. Otros personajes más o menos destacados dotados de vida propia son Don Sabas, hombre rico aquejado de diabetes, que forjo su fortuna comprando a la mitad los bienes de sus compañeros expulsados del pueblo por el alcalde y quiere hacer negocios con el gallo del coronel. Su esposa es una mujer hipocondríaca obsesionada con el tema de la muerte y es tratada con despego por el marido. El médico es un hombre joven de buen humor, razonador y práctico, amigo del Coronel, a quién advierte el doblez de Don Sabas. Alvaro es el dueño de la sastrería donde trabajaba Agustín y donde el Coronel encuentra refugio al ir perdiendo a sus amigos. El abogado es utilizado por García Márquez para criticar el desorden, la ineptitud y la ineficacia de los burócratas y la inestabilidad política de los países latinoamericanos.

Es una obra de lectura fácil y amena, en la que el autor destaca por su gran fuerza colorista, su capacidad fabuladora, el recio estilo con que describe las situaciones, la humanidad de los personajes, por su prosa lacónica, de sobria expresividad: diálogos concisos, parquedad, sequedad de las frases, descripciones breves y precisas. Gacía Marquez pone en juego sus notables dotes de observador y narrador, y sabe reconciliar, en una melancólica sonrisa, lo cómico con lo trágico de las causas perdidas, con habilidad para construir, sobre una anécdota mínima, toda una galería de situaciones y personajes vivos, que maneja con soltura y eficacia. El coronel y su mujer, símbolos de la soledad y la frustración, cuya vida se consume en largos años de inútil espera, son tipos especialmente logrados y convincentes, de una pieza, cuya psicología , motivaciones y reacciones están perspicazmente definidas. A través de ellos, muestra García Márquez su preocupación por la suerte del hombre, y plantea muchos de los grandes temas que van a aparecer en sus obras posteriores: la soledad, la angustia, la nostalgia de un pasado más feliz, la desesperanza, la conciencia de la fugacidad de la vida, las dificultades de una auténtica comunicación. El coronel representa la agonía de quien intenta vivir con dignidad cuando lo que constituía su mundo ha desaparecido, cuando faltan también los medios materiales. De ahí que intente ocultar a los ojos de los demás, no solo su miseria, sino también sus más íntimas esperanzas. Así, cuando a la llegada del barco el administrador del correo va distribuyendo las cartas entre los destinatarios presentes, él observa desde lejos. El administrador dice: "nada para el coronel, y éste se sintió avergonzado. No esperaba nada -mintió. Volvió hacia el medico una mirada enteramente infantil. Yo no tengo quien me escriba". Esta es la pequeña farsa que representa todos los viernes. Es en la escena final en la que el autor pretende transmitir toda la dimensión interior -la esperanza agónica- de su personaje. La mujer insiste en que deben vender el gallo, y el coronel se niega una vez más, dispuesto a llevarlo a las pelas, en la que está seguro que va a ganar. El coronel necesitó setenta y cinco años de su vida para llegar a este instante, "se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: mierda". Con este gesto de rebeldía patético, que quiere ser gallardo, con el que traiciona toda una vida de espera y de rectitud. "Estos monstruos, dice en cierta ocasión, refiriéndose a sus botines de charol, tienen cuarenta años y es la primera vez que oyen una mala palabra precisamente la misma que él acabará pronunciando al terminar la novela. La maestría de García Marquez se manifiesta en este relato sencillo, de gran fuerza colorista, en el recio estilo con que se describen las situaciones, en la humanidad de los personajes y en el ambiente primitivo y exótico, que dan al relato una fuerza muy expresiva y personal. En esta novela se advierte la ausencia de las habituales alusiones eróticas de casi toda su carrera literaria, pero si esta presente el ambiente sórdido, triste, desencantado, en el que la esperanza es pura ilusión y solo cuentan las realidades inmediatas. Los personajes se cuentan como seres incompletos, capaces de sentir piedad pero irresolutos, faltos de empuje vital, prisioneros del clima y de su íntima falta de horizontes, ensimismados, en un mundo cerrado en proceso de descomposición, ajenos a toda trascendencia y sin esperanza de redención, impotentes ante el determinismo fatal de la vida y la indiferencia de una sociedad encerrada en sí misma, aplastados por la omnipresencia de unas fuerzas anónimas, por un destino fatal y trágico, negador de la esperanza y la alegría de vivir. El libro encierra también una crítica social que no reviste caracteres agresivos sino que muestra, sin valores radicales, la indefensión de los ciudadanos en cuanto quedan en manos de los políticos y funcionarios, de una burocracia anónima, irresponsable e inepta.


Share/Bookmark Versión para imprimir


 


 
 
 
 
 
Enlaces más visitados
Ciudad de México > Biblioteca > Servicios > Boletín Este Mes > Libros > Libros 2008 > García Márquez, Gabriel. El Coronel no tiene quien le escriba

Admisiones
Licenciaturas
Becas y Financiamientos
Oferta educativa
Contáctanos
Nuestras instalaciones
Biblioteca
Servicios Electrónicos
Biblioteca Digital
Directorio
Nuevas Adquisiciones
Información general
Medicina
Curso ENARM
Proceso de Admisión
Sedes hospitalarias
Plan de estudios
Plan de estudios
Posgrados Empresariales
Maestrías
Programas de Posgrado
Diplomados
Programas Especiales
Cursos
Graduados
Importancia del lenguaje corporal
¿Cómo hacer un currículum vitae?
¿Cómo vestirse para una entrevista de trabajo?
Especialidades y Maestrías
Servicios de Bolsa de Trabajo
Oferta Educativa
Licenciaturas
Posgrados
Preparatoria
Educación Contínua
Preparatoria