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Opinion - Conoce a nuestros investigadores: Dra. Ethel Junco de Calabrese

Conoce a nuestros investigadores: Dra. Ethel Junco de Calabrese

Por: 
Lic. Pedro Juan Fernández Cueto

Experta en filosofía griega, ve como uno de los principales atractivos de la investigación “estudiar con insistencia y minuciosidad. Investigar no es sinónimo de encontrar, ni de ser original, ni de tener, mucho menos, éxito. Creo que es ante todo una actitud ante el conocimiento de las cosas y la certeza de su verdad, así como la confianza en la realidad en sus diversas formas de expresión está dada al hombre para que con respeto y perseverancia acceda a ella. Toda modalidad de estudio universitario debería ser una forma genuina de investigación.”

 

Ethel es de esas personas que desde la carrera encontró en el estudio su verdadera vocación; una vocación de búsqueda y gráficamente dicho, poco visible o audible, pues como nos dijo, no va tras el éxito, va tras la verdad. Como toda persona, hay trabajos que le han llenado de satisfacción y nos cuenta que “los diferentes  trabajos –entendidos como escritos- se retroalimentan con la vida docente. Cada vez que leo o pienso un tema de estudio, encuentro algún enfoque que puedo compartir en las clases de filosofía. Hablar de un texto, presentar hipótesis, objetivar ideas a los estudiantes y hallar en ellos su mirada franca que provoca preguntas y auto-cuestionamientos son los resultados “prácticos” que uno no imagina y que afortunadamente lo superan.

Nos hace ver cómo la docencia y la investigación van de la mano y ahí, en la mirada franca, en el autocuestionamiento es donde encuentra, en sus palabras, lo que no esperaba y eso es de lo que se trata la educación de nivel.

 

Sabemos que los griegos arcaicos y clásicos como los llama ella, son su terreno de especialidad “ese período la preocupación filosófica estaba integrada a los diversos géneros artísticos y era filosófico tanto un poema, como una obra de teatro, como un discurso épico. En ese período se formulan las preguntas guía que siguen siendo hoy raíz de búsqueda, se forjan los conceptos antropológicos y éticos básicos. En ese período se prepara la racionalidad para el advenimiento del misterio revelado. Justamente por su riqueza es una veta siempre renovable, máxime a la luz de la desorientación de nuestra época”.

 

Como esposa y colega de su marido, el Dr. Claudio Calabrese, con su perdón, nos fuimos un poco más adentro en la última pregunta, pues sabemos que siempre las esposas están ahí, ayudando al marido (y al revés también), pero como el terreno es compartido, quisimos saber en qué  trabajo que ella le haya ayudado, le haya a la vez supuesto particular gusto, interés o satisfacción y nos aclara: “no se trata de unilateralidad: yo no ayudé sino que fui ayudada. Un matrimonio une dimensiones profundas de la persona y a nosotros nos ha unido y fortalecido en la vocación. Son muchos los ejemplos a los largo de 35 años en que uno fue soporte del otro: las tesis de doctorado son el de más largo aliento. Recíprocamente apoyados hemos hecho una vida que tiene en la carrera  una dimensión de fuerte compromiso y sin la cual no somos nosotros mismos. Los hijos son el otro apoyo: ellos siempre supieron en la medida de su edad y de su crecimiento cuál era el sentido de nuestra vocación y colaboraron con ella”. Quizá por lo mismo, actualmente se encuentra inmersa en el trabajo: desde una ponencia acerca de la inefabilidad del misterio en la tragedia griega según Sófocles; un artículo referido al dolor materno ante la suerte de los vencidos en la guerra, según la obra de Eurípides y, como parte de la iniciativa de investigar inter-campi UP, las relaciones interpersonales en la historia del pensamiento y en la literatura universal, "me aboco especialmente al rastreo del motivo de la maternidad en la tragedia y sus diversas relaciones con la súplica, los ritos fúnebres y los sacrificios”.