Una persona extraordinaria que marcó vidas

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Una persona extraordinaria que marcó vidas

Fundadora, visionaria, maestra, educadora ejemplar: así fue María Pliego Ballesteros, querida maestra, miembro del equipo  fundador de la UP, quien ha sido llamada a la Casa del Padre en el Día de todos los Santos… desde ese día, su día.

 

Profesora normalista, reconoció siempre su vocación natural –y divina- al Magisterio.

Maestra en Filosofía por la UNAM, amante de la verdad, el bien, la belleza; de todas las esferas de valor.

Especialista en comunicación, supo como nadie, transmitir el mensaje educativo y, sobre todo, motivar al alumno interlocutor.

 

Preceptora y orientadora familiar natural, mostró como pocos el valor profundo de la “mano firme y amigable” de un auténtico educador.

 

Supo mirar al futuro cuando fue invitada a sembrar en 1966, la semilla de una gran empresa educativa. Convocada a fundar, con un puñado de profesionales audaces y comprometidos con la visión de San Josemaría, el Instituto Panamericano de Ciencias de la Educación, origen más remoto de la UP.

 

Y lo escribió todo, dejando en sus “Apuntes para una historia del IPCE”, la reseña de cómo se gestionaron y se pusieron paso a paso, los cimientos de la hoy floreciente Universidad Panamericana.

 

     

 

Se desempeñó como profesora desde el primer grupo de la licenciatura en Pedagogía (carrera fundadora de la UP), preceptora, asesora universitaria, coordinadora académica. Asesora, revisora y sinodal de numerosas tesis. Impulsora de variados proyectos de formación integral. Pieza clave en el equipo asesor de la maestría en Educación Familiar  (posgrado pionero en Latinoamérica sobre estudios de Pedagogía aplicados al ámbito familiar). Docente de Didáctica, Teoría Pedagógica, Metodología de la Educación, Ética y Educación Familiar.

 

Con amor a la verdad, ordenó el pensamiento de sus alumnos.

 

Con enorme sensibilidad artística, supo integrar la estética al proceso educativo.

 

Fiel a su fe y a la consecución del bien, puso siempre por delante la formación integral de la personalidad de cada alumno; en suma, Mari Pliego fue –es- ejemplo de un magisterio ejercido con vocación y hecho vida en la formación en valores en cada persona que tuvo la dicha de ser su colega, su alumno, su amigo (a).

 

En palabras de algunos de sus exalumnos:

 

  • “Todos vimos en ella a la gran maestra y amiga que fue, siempre con una palabra precisa… lo que cada uno necesitó en su momento”  (Luz Beatriz Unna).

 

  • “Una vida bien dirigida como la de ella, siempre deja una estela de paz y amor” (Ivonne Moncada).

 

  • “Sin duda lo que dejó Mari en nuestras vidas es inmenso, entrañable, nos hace a cada uno mejores personas” (María Isabel Fernández).

 

  • “Se fue con las manos llenas y nos deja una huella imborrable. Estar con Mari, era crecer” (Victoria Velasco).

 

  • “En su vida se mostró ejemplar, en su magisterio lo entregó todo, en su paso por la UP deja una huella imborrable; en su tránsito a la Vida Eterna, coronó su ser”  (Marcela Chavarria Olarte).

 

DESCANSE EN PAZ, MTRA. MARÍA PLIEGO BALLESTEROS

Marcela Chavarría Olarte