PYMES, factor clave para generar innovación en el tejido empresarial

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PYMES, factor clave para generar innovación en el tejido empresarial

Ciudad de México, 22 de junio de 2021.- En México de acuerdo con el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), existen 4.2 millones de unidades económicas, el 99.8% son pequeñas y medianas empresas (PYMES); a pesar de su crecimiento en número, los obstáculos que enfrentan no permiten su adecuado desarrollo, lo cual resulta en que más de la mitad mueren antes de cumplir cinco años y en promedio su esperanza de vida es tan solo de ocho años. Como ejemplo de estos obstáculos podemos mencionar:

 

  • Falta de financiamiento.
  • Ausencia de nuevas políticas y programas de apoyo a la innovación enfocadas al sector.
  • El alto rezago en el uso de la tecnología en sus procesos y productos que desarrollan.
  • La escasa capacitación de su personal.
  • La desigual e injusta distribución en los subsidios de manera directa o indirecta como el caso del consumo de la energía eléctrica.

 

Según el reporte de la OCDE, Perspectivas sobre el espíritu empresarial las PYMES mexicanas emplean a 11.5 millones de personas, el 78% del total, pero contribuyen sólo con 37% del valor agregado de la economía del país. Aunado a ello la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), señaló que en 2020 desaparecieron un millón de empresas en México.

 

En el país las PYMES  requieren modelos de integración productiva, en los cuales no solo se tenga un enfoque de eficiencia productiva, se debe trabajar en modelos que consideren un enfoque urbano y de consumo, que incluya desde las economías del hogar, hasta la dinámica social, pasando por la habilitación de nodos o puntos de innovación que les permita a las empresas del conglomerado acrecentar su oferta de valor en el desarrollo de productos o servicios y llevarlos al mercado en una posición de ventaja competitiva.

 

Para ello se debe promover una mayor vinculación local y nacional en temas de capital humano, tecnología, servicios; y promover la participación activa de gobiernos estatales, cámaras, asociaciones empresariales y empresas que permita identificar proyectos de alto impacto y con enfoque regional en cada estado del país.

 

 

Por ejemplo, en los barrios y comunidades existe una economía inmensa que a veces no se percibe en toda su magnitud. En cada rincón se ve un negocio pequeño o un establecimiento capaz de generar dividendos, sin embrago el capital limitado y la falta de financiamiento han impedido que muchos de ellos crezcan. Es pertinente que está situación cambie, cada vez deberán ser más las instituciones de banca múltiple que estén creando nuevos productos y servicios de financiamiento, para apoyar la creación, estímulo, promoción y desarrollo de las PYMES.

 

Entre los retos y oportunidades se encuentra analizar los sectores estratégicos, así como las vocaciones productivas regionales para identificar áreas de oportunidad, para crear vínculos entre industria y ciencia, para aumentar la proporción de Investigación y Desarrollo (I+D) financiada por la industria y ampliar las actividades de innovación realizadas entre las universidades y las empresas.

 

Un objetivo estratégico de estas interacciones debe ser el desarrollo de una conciencia nacional empresarial e institucional sobre la importancia de la innovación para la competitividad de las PYMES. Por ejemplo, incluir discusiones públicas sobre innovación y competitividad, información sobre innovación y temas de tecnología, asesoría sobre programas de innovación, ayuda para el manejo de aplicaciones y un listado de los servicios de apoyo a la innovación de las empresas.

 

Otro elemento estratégico sería la difusión de las capacidades tecnológicas existentes en las universidades y centros de investigación mediante, por ejemplo, la creación de programas específicos de promoción u organizando el acceso a ese conocimiento.

 

 

Para resumir, el objetivo principal de estas propuestas es fijar los principios de un sistema local de innovación eficiente, mejorando las capacidades de innovación existentes, así como explotando las posibilidades de nuevas áreas de desarrollo. En las distintas regiones del país, tales iniciativas pueden influenciar positivamente a distintos tipos de actores. La visión global puede sintetizarse en los siguientes puntos:

 

  • Estar focalizadas en las PYMES.
  • Priorizar las asociaciones público-privadas a nivel local desligándolas de esquemas que sean susceptibles de actos ilícitos en detrimento del bien común.
  • Guiarse por principios orientados a la demanda y “de arriba hacia abajo” para desarrollar acciones de apoyo.
  • Estar orientadas hacia los sectores tradicionales (y no obligatoriamente a los servicios conocimiento-intensivos sino a las actividades de servicios que resulten ser más importantes en las regiones menos favorecidas, por ejemplo, el turismo).
  • Incorporar a las universidades locales y centros de investigación asentados territorialmente en las localidades que puedan inmiscuirse en las prioridades de las regiones.

 

Los criterios generales que debiesen usarse para medir el éxito de las iniciativas aquí planteadas, deben estar sujetos a diversas dificultades e incertidumbres. Esto no solo se deberá al gran número y diversidad de cada empresa participante, sino también a su carácter de mediano y largo plazo, que obstaculiza la visión de corto plazo del éxito. Más aún, la relación entre una medida política y los factores de resultado no es lineal ni invariable, sino terriblemente compleja.

 

En el corto o mediano plazo, el éxito de una iniciativa solo puede ser medido por el logro de metas auto-impuestas, mientras que las variaciones de los indicadores macroeconómicos, tales como el número de nuevas empresas o solicitudes de patentes o el aumento del empleo en la región, no son estimables en el corto plazo. De esta manera, las iniciativas locales y regionales en materia de innovación deben ser consideradas como un proceso orientado a tener un efecto sostenible en el crecimiento y consolidación de las PYMES.

 

 

Datos del autor:

Dr. Juan Alberto González Piñón, director del Centro de Emprendimiento e Innovación de la UP.

jgonzalezp@up.edu.mx