Ejemplo de trabajo y fidelidad: beatificación de don Álvaro

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Ejemplo de trabajo y fidelidad: beatificación de don Álvaro

Valdebebas, 27 de septiembre de 2014. La mañana de este sábado fue beatificado Álvaro del Portillo, obispo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei y uno de los protagonistas del concilio Vaticano II, en el marco de una ceremonia multitudinaria presidida por el delegado del papa Francisco, el cardenal Angelo Amato, acompañado del cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de Madrid y del obispo prelado del Opus Dei, Javier Echevarría.

 

La ceremonia comenzó con la lectura por parte del vicario general del Opus Dei, Fernando Ocáriz, del mensaje enviado por el papa Francisco, en el que el santo padre destacó que “el beato Álvaro del Portillo nos enseña que la sencillez y la vida ordinaria son camino seguro de santidad” y recordó que “recorrió muchos países fomentando proyectos de evangelización, sin reparar en dificultades, movido por su amor a Dios y a los hermanos. Quien está muy metido en Dios sabe estar muy cerca de los hombres”.

 

                                 

 

Tras la fórmula solemne de beatificación pronunciada por el cardenal Amato a las 12:24 h., fue descubierta la imagen del nuevo beato cuya fiesta se celebrará el 12 de mayo en las diócesis que la Santa Sede determine. 

 

Otro momento importante fue el traslado al altar de las reliquias de Álvaro del Portillo, portadas por la familia Ureta Wilson, cuyo hijo José Ignacio, fue curado milagrosamente por intercesión del nuevo beato.

 

La universalidad de la figura del nuevo beato ha quedado de manifiesto por la presencia de miles de fieles de más de ochenta países de todos los continentes. 

 

Entre las primeras filas se encontraban más de 200 personas con algún tipo de discapacidad y representantes de las numerosas iniciativas sociales promovidas por el nuevo beato, especialmente en África y Latinoamérica. También asistieron varios familiares y algunas autoridades civiles españolas e internacionales. 

 

                                 

 

En su homilía, el cardenal Amato realizó un perfil de algunas virtudes que el nuevo beato “vivió de modo heroico”, como su “fidelidad al evangelio, a la Iglesia y al magisterio del Papa”. Álvaro del Portillo –explicó el cardenal- “huía de todo personalismo, porque transmitía la verdad del Evangelio, no sus propias opiniones”. Entre otras cosas, “destacaba por la prudencia y rectitud al valorar los sucesos y las personas; la justicia para respetar el honor y la libertad de los demás”.

 

Al finalizar la celebración, Javier Echevarría, obispo prelado del Opus Dei, dirigió unas palabras de agradecimiento a Dios, a la Iglesia y al papa Francisco, al papa emérito Benedicto XVI, a los cardenales Amato y Rouco, y a la arquidiócesis de Madrid, así como al coro, a los voluntarios y a los medios de comunicación.