Mensaje del Dr. José Antonio Lozano Díez

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Mensaje del Dr. José Antonio Lozano Díez

Palabras para la Junta de Gobierno de la Universidad Panamericana e IPADE.

20 de noviembre de 2014

 

Agradezco a esta Junta de Gobierno, así como al Consejo Superior de la Universidad Panamericana y el IPADE la confianza que se ha depositado en mí para asumir la responsabilidad de la Rectoría General para el periodo 2014-2017. Agradezco de forma especial al Rector saliente, Don Alfonso Bolio Arciniega su enseñanza en dirección, labor eficaz y amistad, nos deja una gestión con logros trascendentes.

 

La Rectoría General es un reto que asumo con compromiso y entusiasmo, sabiendo que para lograr las metas que la realidad nos exige se cuenta con la unidad de las personas que integran nuestra institución.  Ellas son quienes en realidad lograrán las cotas de desarrollo al que la Universidad Panamericana y el IPADE están llamados.

 

El mundo en la actualidad está pasando por un profundo malestar demostrado a través de diversas manifestaciones sociales –algunas de ellas muy violentas- en distintos países.   El nuestro no se escapa. 

 

Los motivos profundos de este malestar aun cuando poseen aspectos económicos y políticos responden a causas distintas ya que con la sola lógica económica o la sola lógica política no se termina de explicar –ni de resolver- la extensión y radicalidad de este fenómeno social.

 

En 1989 se publicó el libro de Alejandro Llano La Nueva Sensibilidad en el que abordaba el análisis de las últimas causas del malestar social, escondidas a simple vista pero palpables de manera evidente a través de sus consecuencias.  

 

En dicho libro escribía haciendo alusión al filósofo y sociólogo Jürgen Habermas “(…) que la consabida crisis del Estado de Bienestar no es solo ni fundamentalmente un  atasco funcional, sino que remite a una complejidad cada vez menos abarcable con nuestros recursos intelectuales y operativos, a una ausencia de panorama para articular sobre él visiones comprensivas y proyectos viables. La falta de panorama, de capacidad de percibir totalidades con sentido, está conduciendo a una generalizada perplejidad (…)”.

La parte interesante de la postura de Llano, así como de otra serie de pensadores como el propio Habermas o Macintyre es el reconocimiento de i) la existencia de una nueva y cada vez mayor complejidad, ii) la insuficiencia de nuestros modelos de pensamiento totalizantes (económicos y políticos) y iii) la perplejidad que ello genera ante la pérdida de panorama.

 

De acuerdo con varios de estos autores el denominado mundo vital, el mundo de la cultura, los valores, las ilusiones, el modo de ver el mundo de una determinada sociedad –concepto más profundo que el de sociedad civil- se siente y se encuentra alejado de la toma de decisiones de rumbo.

 

Este mundo vital que es el que late en el fondo de los hombres que conforman la sociedad se encuentra profundamente desencantado por los efectos de la denominada deconstrucción de la antropología judeo-cristiana y la puesta en su lugar de una nueva ética laicista y nihilista en sus aspectos radicales, fruto de las diversas revoluciones culturales del siglo XX.   La reacción del mundo vital ante esta situación suele ser irracional por no encontrar cauces adecuados de expresión a su profunda inconformidad.

La respuesta a la crisis debe ser profunda y está inmersa en la naturaleza humana, porque los sistemas económicos y políticos finalmente son constructos hechos por el hombre y por ello modificables.

 

En este sentido el gran debate de nuestros días no está situado entre libertarios e igualitarios, entre mayor intervención o no del Estado en el mercado, entre derecha e izquierda.  

 

El gran debate –el de fondo- está entre los que por una parte pensamos que existe la verdad, aunque muchas veces sea difícil discernirla, aunque sepamos que es tan rica y compleja que la actitud intelectual genuina es de permanente búsqueda y los que, por otra parte, piensan que todo es relativo.

 

En ese debate el relativismo ha ido ganando extensiones importantes del espacio público dejando a su paso el sabor amargo del vacío sin sentido a mayorías culturalmente indefensas.  Por ello, hoy más que nunca cobra sentido la misión de nuestra universidad: Educar personas que busquen la verdad y se comprometan con ella, promoviendo el humanismo cristiano que contribuya a la construcción de un mundo mejor.

 

En un panorama como el que vivimos donde priman el denominado pensamiento débil y la confusión urge la reconstrucción cultural y social basada en una antropología trascendente.

 

Urgen respuestas que vuelvan a dar sentido al hombre y su entorno, que busquen la verdad y se comprometan con ella. En ese sentido la universidad debe convertirse en un faro que ilumine la realidad social en que está inmersa.

 

San Josemaría Escrivá de Balaguer, inspirador e impulsor de la Universidad Panamericana y el IPADE, en su carácter de Gran Canciller de la Universidad de Navarra presidía en 1974 la ceremonia de investidura de doctorados honoris causa en la que señalaba con fuerza:

 

“(…) La Universidad —os decía en otra ocasión solemne como la que hoy celebramos— no vive de espaldas a ninguna incertidumbre, a ninguna inquietud, a ninguna necesidad de los hombres. Y su corazón vibra, apasionado, cuando las investigaciones —teológicas, jurídicas, biológicas o médicas— alcanzan la realidad sagrada de la vida. La Universidad sabe que la necesaria objetividad científica rechaza justamente toda neutralidad ideológica, toda ambigüedad, todo conformismo, toda cobardía: el amor a la verdad compromete la vida y el trabajo entero del científico, y sostiene su temple de honradez ante posibles situaciones incómodas, porque a esa rectitud comprometida no corresponde siempre una imagen favorable en la opinión pública (…)”.

 

La universidad debe ser un factor eficaz de respuesta a las necesidades del mundo actual, convencida de que el entorno social sí se puede cambiar por tratarse de hechos humanos, no de la realidad en sí. Contrario al pesimismo antropológico, signo de la modernidad, desde la universidad se puede construir una visión esperanzadora del mundo.

 

Para cambiar el entorno social existen distintas vías, una –socorrida en el momento actual- pasa por el activismo y las respuestas inmediatas, muchas veces faltas de reflexión y profundidad, otra, parte de la idea de influir en la cultura a partir de la construcción de alternativas serias, de largo aliento construidas desde sede auctoritas, un prestigio socialmente reconocido.

 

Nosotros apostamos por la segunda vía, de allí la necesidad de que nuestra universidad crezca de forma importante en investigación científica auctoritas  y construya mecanismos de mayor impacto en la cultura influencia.  Ese es nuestro paradigma.

San Josemaría en el mismo discurso señalaba la frase -bien escogida- que se encuentra grabada a los pies de su escultura en el campus México:

 

“(…) Salvarán este mundo nuestro —permitid que lo recuerde—, no los que pretenden narcotizar la vida del espíritu, reduciendo todo a cuestiones económicas o de bienestar material, sino los que tienen fe en Dios y en el destino eterno del hombre, y saben recibir la verdad de Cristo como luz orientadora para la acción y la conducta (…)”. …

De ello el enfoque que se propone para los siguientes años tenga como prioridad lograr un mayor nivel de influencia basada en una investigación académica creciente.

 

Investigación, que solo puede darse en la medida en que se construya una verdadera comunidad académica, con identidad propia, en línea con la idea de universidad del Cardenal Newman:

 

“ (…) la esencia de la universidad: un lugar para la comunicación y la circulación del pensamiento, por vía del encuentro personal, en un campo extenso (…)".

 

Una comunidad en la que se aprenden, no solamente conocimientos, sino que se aprende a ser:

 

Igualmente, en palabras de Newman:

 

 “(…) Una universidad no es nada si no es el lugar en donde un estudiante vive, come y conversa con otros estudiantes, aprende a socializar, a entender a otros seres humanos como él.  Si uno se especializa y se dedica a moler en su propio molino la harina de su especialidad, se convierte uno en un egoísta, centrado en sí mismo, incivilizado. Una verdadera universidad enseña a un hombre a convertirse en un caballero…".

 

Las líneas estratégicas de la Rectoría General de la Universidad Panamericana y el IPADE durante el periodo 2014 -2017 buscan responder a las preocupaciones del Consejo Superior sobre la universidad para el futuro y a los retos que hoy se enfrentan.

Desde luego, es necesaria una pluralidad de acciones coordinadas para lograr el ascenso de la Universidad Panamericana y el IPADE en un contexto de mayor complejidad, sin embargo es importante que los acentos se realicen sobre aquellas de mayor valor agregado en el momento presente, que representen mayor nivel de logro.

 

En el entorno universitario de nuestro país, muchas instituciones se encuentran en momento de consolidación o madurez.  A diferencia, la nuestra con potencial importante de crecimiento en una encrucijada histórica. 

 

En ese sentido se tiene la oportunidad de mejorar de forma importante su posicionamiento e influencia para ofrecer una perspectiva cristiana esperanzadora.

 

Esta Rectoría contará con algunas líneas principales en las que se concentrarán las mayores energías divididas en dos grupos: aquellas que corresponden a la continuidad de los esfuerzos realizados por la proactiva gestión anterior y aquellas que marcarán nuevos aspectos en el rumbo.

 

Por lo que se refiere a las líneas de continuidad la primera es el fortalecimiento la Universidad y su Escuela de Negocios que genere fortalezas y sinergias robustas en el sistema en su conjunto.

 

Esta línea pasa por planes de desarrollo de las carreras de los integrantes de la Universidad Panamericana y el IPADE.  En la medida de su desarrollo personal se desarrollará la institución en su conjunto.

 

La segunda línea es el impulso del campus Bosque Real que supondrá no sólo la construcción física de una sede sino que nos permitirá potenciar el modelo de universidad para el futuro.

 

En esa línea de acción se continuará con la consolidación de los proyectos establecidos para el IPADE y las sedes de Aguascalientes, Guadalajara y México. 

 

Así, se encuentran en la agenda -entre otros- las muy relevantes instalaciones para el MEDE en México y la consolidación de la sede de Guadalajara en el caso del IPADE.  La consolidación del campus y la construcción de estacionamientos en la sede Guadalajara.  La expansión en Posgrados y la definición de vocación del campus en Aguascalientes.

 

Poseer campi adecuados para la labor universitaria, no es asunto menor ya que en ellos se realiza la actividad de reflexión propia de su objeto, necesitada de espacios de silencio y diálogo, de un sitio en el que claustro y estudiantes formen verdadera comunidad, una especie de segundo hogar.

 

Hablando de ello, el propio Cardenal Newman señalaba: "(…) ¿Por qué el asunto de la situación es, en verdad, el primero que viene a consideración como se contempla en el Studium Generale, pues el sitial debe ser noble y único? ¿Quién lo negará? Todas las autoridades se ponen de acuerdo en esto (…)".

 

Hablando de un campus referente de la universidad en occidente Antony-à-Wood señalaba:

 

"(…) Primero que nada, un sitio bueno y placentero, donde haya un clima templado y saludable, y que haya ríos, manantiales o pozos, bosques y campos buenos, pues habiendo éstos sus beneficios serán suficientes para atraer a los estudiantes y permitirles quedarse allí. Pues así como los atenienses de antiguo eran felices por su conveniente locación, así los britanos, con el remanente de griegos que vinieron con ellos, bien fuera por sí o fueran sus sucesores, escogieron tal lugar en Inglaterra para fundar una o varias escuelas, y era tan bello el sitio que lo llamaron  Bellositum; hoy es Oxford, que goza de todos los beneficios arriba mencionados (…)”.

 

En lo que toca a las líneas de acción que pretenden construir nuevos aspectos del rumbo el enfoque es el fortalecimiento del posicionamiento y nivel de influencia.

 

En esa ruta se trabajará en líneas concretas sobre diversos ejes, de ellos menciono cuatro de los más relevantes, dos de ellos componen la actividad académica, corazón de la vida universitaria y los otros dos se refieren a la manera de enriquecer el entorno social: i) investigación, ii) educación, iii) vinculación y iv) procuración de fondos.

 

  1. En el eje investigación se requiere aumentar el número de investigadores de altos estándares de calidad.  Para ello se propone reclutar y formar investigadores jóvenes con alto potencial y capacidad de absorber nuestra cultura.

 

El reclutamiento de investigadores deberá hacerse a través de medios profesionales y órganos colegiados y su formación en universidades de lengua inglesa ubicadas en los mayores niveles de ranking.

 

Esta estrategia nos permitirá construir una base sólida en los siguientes años para insertarnos en  circuitos académicos internacionales con altos niveles de visibilidad.

 

La investigación es centro de la actividad universitaria como nos recuerda Alejandro Llano en Repensar la Universidad:

 

"(…) La Universidad guarda una relación esencial con ese tipo de realidades que una y otra vez recaban el calificativo de "nuevas". Donde no hay innovación, la Universidad no está presente. La historia intelectual de Occidente nos enseña que cuando las universidades se han olvidado de la renovación y la innovación que son sus señas de identidad más características, han caído en un academicismo rancio, en una prepotencia orgullosa y hueca que las ha vaciado de contenido y ha oscurecido su misión, hasta el punto que han llegado a ser socialmente irrelevantes (…)".

 

Para investigar se requieren investigadores. Hoy es prioridad formar investigadores jóvenes con alto nivel y a la mayor velocidad que permitan nuestras circunstancias actuales.

 

  1. ii. En el eje educación se crearán programas de posgrado -específicamente maestrías- de nivel internacional que sean reconocidas como referencia en el área de conocimiento correspondiente. Se trataría de pocos programas – no más de un par por sede- asociados a universidades extranjeras de primer nivel en las que se ofrezcan intercambios en dichas instituciones del exterior como parte integrante del currículum.
  2.  
  3. Lo anterior permite por un lado elevar el posicionamiento de nuestra marca y por otra internacionalizar nuestro claustro generando relaciones de colaboración académica, permitiendo también atraer alumnos del exterior.
  4.  
  5. Los cursos de posgrado poseen mayor visibilidad y permiten aumentar el prestigio de la universidad de manera más acelerada que los de grado.
  6.  

iii. En el eje vinculación se pretende generar y fortalecer las relaciones con los sectores empresarial, político, académico, social e internacional, así como con nuestros graduados a efecto de participarles en diversos niveles de la misión de nuestra institución.  La meta es dar a conocer nuestra universidad y construir una red sólida de vínculos.

  1.  
  2. Esta estrategia permitirá en el mediano plazo tener una base de apoyo relevante para la sustentabilidad y desarrollo de la Universidad Panamericana y el IPADE.
  3.  
  4. Dar a conocer nuestra institución a personas de la más alta influencia, manejar de manera profesional nuestra población de graduados y construir signos de identidad para lograr un verdadero espíritu de cuerpo son algunas de las acciones en esta línea.
  5.  
  6. Específicamente en lo internacional nuestra aspiración consiste en colocar a la Universidad Panamericana y el IPADE como referentes a escala global de un modelo distintivo de educación superior.  La idea es generar vínculos con las mejores universidades del mundo.

 

iv. En el eje recaudación de fondos se enfocarán esfuerzos grandes con la intención de alcanzar el mayor nivel de independencia financiera de la Universidad Panamericana y el IPADE. Para cumplir con su misión de manera cabal, crecer en inversión fija, poseer fondos destinados a la investigación se requiere desarrollar esta actividad.

 

Lo más importante de realizarla es la construcción de la red de vínculos que garanticen la sustentabilidad a largo plazo.

 

Por otra parte, una línea de acción fundamental a la que se deberá dedicar tiempo en el periodo de gestión referido es a la formación de cuadros directivos que permita la existencia de relevos en el mediano plazo.

 

La formación de relevos directivos es hoy una necesidad no solo importante sino urgente en todo el sistema.

 

Finalmente, nuestra universidad para lograr las metas propuestas debe en palabras de Carlos Llano preferir la profundidad e incidencia sobre la cantidad.

 

Contrario a la tendencia generalizada de crecer universidades para ganar más mercado, recuerdo las palabras del Beato Álvaro del Portillo -tan comprometido con el desarrollo de la Universidad Panamericana y el IPADE- cuando asumía como Gran Canciller de la Universidad de Navarra:

 

“(…) deberá tener siempre una dimensión relativamente pequeña, en cuanto a número de alumnos y a edificios, que permita un gobierno eficaz y una labor apostólica profunda (…)”.

 

No puedo terminar sin recordar que la universidad y el IPADE hoy son por el trabajo sacrificado de personas que los concibieron, los fundaron y les dieron rumbo e identidad.  Somos flores nuevas en raíces viejas. 

 

Cerca de cumplir cincuenta años de nuestra fundación se agolpan nombres en la cabeza como el de Carlos Llano, Alberto Pacheco y tantos otros -imposibles ahora de mencionar sin arriesgar a cometer injusticias- a los que debemos el estar hoy aquí.  Varios de ellos presentes.

 

Tampoco puedo dejar de señalar que la universidad es lo que son las personas que la componen. Con su trabajo diario construyen una cada vez mejor universidad. Ellas son su riqueza y esperanza. 

 

Somos un grupo de hombres y mujeres capaces de sacar adelante este reto, es nuestro mayor tesoro. El lugar que actualmente ocupan nuestras instituciones se ha hecho entre todos. Para alcanzar las metas propuestas se necesita de todos.

 

Muchas gracias.