Legado de paz, alegría y optimismo

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Legado de paz, alegría y optimismo

El beato Álvaro del Portillo ha dejado tres grandes herencias que debemos seguir y transmitir a las generaciones futuras. En principio, el legado de una paz tan escasa actualmente y difícil de conseguir, debemos continuarlo donde estemos y siendo quienes somos. Cometeríamos un lamentable error al pensar que la paz solamente la pueden dar los sacerdotes, las religiosas y alguno que otro Gandhi por ahí, no: nos toca a nosotros porque estamos bautizados y se nos promete desde ahí el Reino de Dios, que es Reino de paz. Paz doméstica, paz laboral, paz familiar, paz entre los amigos, como se ve, la paz abarca todo.

 

Su legado de alegría que se puede resumir en muy pocas palabras, pero fundamentales. Somos hijos de Dios y para nosotros no puede haber nada que nos entristezca. Puede (y de hecho hay) ocasiones en que parece que la tristeza nos domina y es cuando debe salir el talante del hijo de Dios y recuperar esa alegría que si queremos, nunca se va, a lo más se puede esconder.

 

Y su optimismo. Quizá se sepa poco de la vida del nuevo beato en este terreno, pero acometía empresas humanamente imposibles y llegaba a ellas porque era un optimista todo terreno. Lo aprendió bien y rápido cuando en una transacción inmobiliaria, necesaria para la expansión del Opus Dei le dijo a San Josemaría que el dueño pedía el precio en determinada moneda y San Josemaría le respondió sin titubeos que eso no importaba, pues al no tener ellos dinero, a Dios le daba lo mismo conseguir liras que dólares o marcos. Esa respuesta llena de candor diríamos, llena de ingenuidad, marcó al nuevo beato y bien que lo supo poner en práctica, por ejemplo, secundar a San Juan Pablo II cuando le pidió trabajar en Kazajistán. No habían los medios adecuados (idioma, costumbres) pero para él eso no importaba, bastaba que lo pidiera el Papa, sabiendo que era Dios quien lo quería, que el mismo Dios se encargaría del resto, como así ha sucedido.

 

Estoy convencido de que si nos empeñamos en tener paz, alegría y optimismo en nuestras vidas, muchas cosas cambiarán. Muchas que no tienen por qué ser grandes. Es en lo poco, pero constante, donde se muestra el talante de las personas. Es ahí donde podremos contribuir a que la familia sea un centro que irradie paz; es ahí en el trabajo donde los demás esperan que con una sonrisa les digamos ánimo, podemos y podremos, porque no estamos solos. Es ahí donde con sentido del humor lograremos sazonar cada una de las jornadas que integran nuestra vida y así abriremos horizontes, porque con Dios todo es posible y esa me parece, es una de las grandes enseñanzas del nuevo beato.

 

Pedro Juan Fernández Cueto

Profesor - investigador

Campus Aguascalientes

 

NOTA

Festividad del beato Álvaro del Portillo.

El prelado del Opus Dei celebrará la Eucaristía en Roma a las 12:00 horas. (​H​ora de México) 
Para ver la transmisión, visite el link:
 www.opusdei.org/live

 

Si quieres saber más acerca de la beatificación de Don Álvaro del Portillo, da click aquí.