LA VIDA EN UN MEME

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LA VIDA EN UN MEME

Ciudad de México, 8 de marzo de 2018. Las inquietudes y retos de la generación millennial, el comediante en la sociedad y el uso de los memes para comunicar ideas de manera cada vez más común y elocuente, fueron algunos de los temas que se abordaron en “Sátira y Filosofía: la vida en un meme”, que contó con la participación de Santiago Floresmeyer y Andrea Ortega, ambos comediantes y guionistas egresados de Filosofía y Comunicación, respectivamente.

 

El encuentro –transmitido por TeleUP y presentado por Enrique Siqueiros, profesor del Departamento de Humanidades de la UP, al estilo talk show– reunió a alumnos de la Escuela de Comunicación y la Facultad de Filosofía.

 

“Estamos viviendo en una generación que no debe ser nombrada, ¿qué son los millennials? Somos gente que tenemos una cantidad de información abrumadora, no es lo mismo tener acceso a internet a los 15 que aprender a usar una tableta a los 7 años; nos perciben como gente que quiere todo sin esfuerzo y eso para nada es cierto”, señaló Andrea Ortega.

 

Respecto al comediante político en la sociedad contemporánea, Floresmeyer comentó que “es directo, te lleva a la conclusión rápido, la gente no tiene tiempo y quiere todo rápido. El comediante se volvió una figura pública tan importante que la gente se reía de los políticos y les hacían caso”.

 

La labor del comediante implica un trabajo impresionante y profundo que conlleva mucha investigación, es justo llegar a cosas complicadas de entender y hacer que la audiencia se ría con ellas, es una cuestión de desafiar a la autoridad porque de alguna manera al burlarte del opresor te pones del lado del oprimido, señalaron los guionistas.

 

En el evento se habló sobre el uso de los memes como un medio mucho más dinámico y accesible, así como de su gran impacto en la sociedad mexicana y el peso que llega a tener en la opinión pública.

 

Del mismo modo, se les planteó el problema de determinar los límites de un comediante en un determinado contexto social, lo que abrió un diálogo con la audiencia en el que se encontraron diversas posturas, “el único límite de la comedia política es que de risa, mientras haya una persona que se ría del chiste no importará si a unos les ofende”, señaló Santiago Floresmeyer.

 

Para finalizar, los ponentes reflexionaron sobre la importancia de la sátira política para el país, con el objetivo de hacer esta información más accesible para la sociedad en general porque estar enterado de política es un trabajo de tiempo completo.