Journey, un hobby convertido en negocio

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Journey, un hobby convertido en negocio

Ciudad de México, 12 de junio de 2019.- “Todos los fines de semana salía a hacer montañismo y un día atorado en el tráfico tratando de organizar, por enésima vez, un ascenso al Iztaccíhuatl todos mis amigos me dijeron: ‘no puedo’. Para mí eso fue muy frustrante”, cuenta Óscar Garza López Portillo, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana.

 

Este alumni, apasionado a hacer deporte, recuerda que luego de esta experiencia se cuestionó a sí mismo por qué motivo no existía alguna plataforma que facilitara la organización este tipo de actividades. Fue así como se gestó Journey App, una plataforma que une a los amantes del deporte y las actividades al aire libre.

 

Haciendo deporte y negocio

 

Journey es aplicación funciona de dos maneras: están el perfil de proveedor, pensado para todos aquellos que venden actividades y está el de usuarios, deportistas que consumen actividades.

 

Cada uno de los perfiles de vendedores registrados, son revisados personalmente por el equipo de Jorney para corroborar las certificaciones y verificar que se trate de una institución fiable. “Nuestra misión es muy sencilla: organizar y democratizar el deporte del mundo y lo que queremos es que más gente haga más deporte” indica Óscar.

 

Pero esta app, no siempre estuvo tan bien cimentada como hoy lo está. Inicialmente era solo una red social y poco a poco fue cambiando su enfoque para que, además de ser un hobby, la plataforma se convirtiera en un negocio. “Para eso fue fundamental el Centro de Innovación y Emprendimiento de la UP” apunta Óscar.

 

(Este centro) Nos ayudó a darle estructura para que el emprendimiento dejara de ser una diversión de fin de semana se convirtiera en lo que es hoy: mi trabajo de tiempo completo”.

 

 

Dando pasos seguros

 

Fue con dicho apoyo como en 2017, Journey App llegó al Collision Conference, una de las exposiciones de compañías emergentes más grandes del mundo donde Óscar y Macopolo Gil, socio fundador, conocieron a sus primeros inversionistas, gracias a los cuales esta app se consolidó como empresa.

 

“El proyecto dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad y en todo este proceso nos estuvo ayudando la Universidad Panamericana” reconoce.

 

Y es que además de asesorías, durante la etapa de desarrollo del plan de negocios, Óscar recuerda que un paso fundamental fue la realización de un MVP (Minimum Viable Product) en el municipio de Tequila, en el cual el equipo obtuvo retroalimentación y validaciones con usuarios presentes, ejercicio cuya ejecución facilitó el Centro de Innovación y Emprendimiento.

 

 

“Tú lo que tienes que hacer en un emprendimiento es no gastar millones de dólares en un producto que chance y nadie quiere, tienes que gastar lo mínimo indispensable para probar con una comunidad”, narra el CEO, quien previamente sólo se había movido como abogado en el mundo del gobierno federal y de banca de inversión, motivo por el cual reconoce la ardua labor del mencionado centro de al encaminar su proyecto.

 

Hoy en día, ya graduados del proceso de incubación, Macopolo y Óscar, aún tienen apoyo de éste centro “han estado dando seguimiento acercándonos con fuentes de inversión y aceleradoras de negocio”.

 

Además afirma: “Estoy seguro de que, así como a nosotros nos han ayudado en todo esto, a cualquier otro negocio que se esté incubando con ellos que tenga el potencial también lo ayudarán. Estamos muy agradecidos con el Centro de Emprendimiento”.