Día de la mujer, una reflexión sobre la brecha de género

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Día de la mujer, una reflexión sobre la brecha de género

Ciudad de México, 4 de marzo de 2020.- Cada año, desde 1977, por designio de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se celebra el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer. Pero esta fecha, lejos de ser festiva, está reservada para conmemorar a todas la mujeres que han luchado por la igualdad de derechos y el desarrollo tanto personal como profesional, así como para generar conciencia sobre aquello que aún falta hacer.

 

Con motivo de esta efeméride entrevistamos a la Dra. María de los Ángeles Padilla, Directora Institucional de Planeación e Innovación Educativa de la Universidad Panamericana (UP), quien con la tesis titulada La mística de la feminidad de Betty Friedan y El género en disputa de Judith Butler: dos textos emblemáticos del siglo XX, recibió el grado de doctora en Historia del Pensamiento por parte de la UP.

 

¿Cómo ha evolucionado el rol de la mujer en la academia?

 

Hoy en día, tanto en la universidad como en otros niveles de enseñanza, el número de mujeres (estudiantes y profesoras) es igual o mayor que el de los hombres y en general con buenos resultados por lo que, en términos numéricos la presencia de la mujer en la academia ha aumentado en las últimas décadas.

 

Sin embargo, en promedio, su reconocimiento salarial y su aportación en el terreno de la investigación sigue siendo menor al del varón. ¿La causa? No necesariamente es una discriminación hacia la mujer, en mi opinión, radica en un factor fundamental que casi nunca se tiene presente: el tiempo. Éste es especialmente crítico para aquellas mujeres que han optado por conciliar su vida profesional y familiar en un entorno universitario y laboral que no se ha hecho pensando en las mujeres.

 

 

¿Cuál es la diferencia feminista y femenino?

 

El término “feminista” es el calificativo que se aplica cuando una organización o persona apoya al feminismo. En principio, éste es un movimiento que busca el justo reconocimiento de la mujer tanto en la esfera pública como en la privada. Sin embargo, con gran frecuencia, se identifica con un feminismo extremista que desea una ruptura total con las actitudes típicamente consideradas como “femeninas”, por lo que, de alguna manera, lo “femenino” y el “feminismo” se han convertido en conceptos casi antagónicos.

 

Al hacer referencia a “lo femenino”, normalmente, se busca destacar las características que durante siglos han perfilado a las mujeres como seres con una energía creativa que las lleva a ser madres y esposas, con una capacidad de armonía, de donación y de contención que les ha permitido sostener familias que de otra forma, muy fácilmente, se habrían desbaratado.

 

Las feministas radicales buscan que no existan diferencias entre hombres y mujeres, prácticamente, en ningún ámbito. Para ello, incluso proponen que “en realidad, no hay hombres y mujeres en sentido nato, sino que cada quien se construye o se deja construir de esa manera”. Evidentemente la narrativa para sostener esta postura es sumamente confusa y contradictoria.

 

 

¿Qué puede decirnos sobre el empoderamiento de la mujer?

 

Es un término acuñado hace casi 25 años que busca que las mujeres adquieran o potencien sus capacidades, frecuentemente menos desarrolladas o reconocidas como resultado de una realidad histórica en la que el hombre tenía, y tiene, una mayor participación, especialmente, en la vida pública. 

 

El empoderamiento de la mujer apunta a que la toma de decisiones y el acceso al poder no tengan una preponderancia masculina y, por otra parte, a que se reconozca la igualdad intelectual y laboral de las mujeres.

 

 

¿Cuál es la visión que tiene sobre las próximas generaciones de mujeres que serán líderes en el mundo?

 

Pienso que estarán en mejores condiciones para que su talento contribuya de forma positiva a un mundo más humano en el que hombres y mujeres puedan participar en una economía y un entorno que favorezca más el desarrollo y las aspiraciones de todo hombre y mujer de bien.

 

La inserción de la mujer en el mundo laboral se acota a unas cuantas décadas y hoy todavía es difícil encontrar a mujeres en puestos de alta dirección (se calcula que solo 5% de las mujeres en el mundo ocupa posiciones de alta dirección).

 

 

México, por otra parte, es un país en el que es indiscutible la brecha de género: las oportunidades para las mujeres están por debajo respecto a las oportunidades de los hombres como ha señalado claramente el Fondo Económico Mundial (de los 144 países evaluados, México se encuentra en el número 124 respecto a la participación y oportunidades de la mujer en la economía), pero estoy convencida de que esto mejorará con el paso del tiempo y gracias a una cultura que, afortunadamente, es cada vez menos machista.