Hombres y mujeres somos iguales, diferentes y complementarios.

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Hombres y mujeres somos iguales, diferentes y complementarios.

Aguascalientes, 17 marzo de 2020.-

Con motivo del día de la mujer y reconociendo el arduo trabajo que realizan en nuestra universidad, queremos reconocer a la Dra. Olimpia Alonso Novo, vicerrectora académica de nuestra Universidad, persona invaluable que ha formado parte de esta gran comunidad por mucho años; y quien nos cuenta cuáles  es el papel de la mujer en el siglo 21 y cómo la mujer dignifica la empresa y el hogar. 

 

“Ninguna mujer es solo mujer” afirmaba Edith Sthein, filósofa  alemana de origen judío cuya concepción sobre la condición femenina no está inclinada a defender posiciones conservadoras respecto al papel que la mujer ocupa en el hogar, ni tampoco la igualdad a ultranza a costa de la anulación de las diferencias, sino a buscar responder de manera personal y compartida, la misión que tenemos los humanos en la vida.

 

Hombres y mujeres somos iguales, diferentes y complementarios. 

 

¿Cuál es el papel de la muejer en el siglo XXI? 

A las mujeres de este siglo, cada vez más marcado por criterios de competitividad y de mercado, nos toca recuperar el sentido de la vocación profesional, como principio configurador de la propia vida, porque el trabajo no es algo separado del hombre o de la mujer, sino expresión de lo que somos. Por eso, las mujeres lo hacemos con pasión y de una forma específicamente femenina.

 

¿Cuáles son las actitudes que tiene la mujer ante la sociedad? 

El talento femenino,  rebasa el entorno familiar y se  proyecta al mundo entero con una serie de actitudes:  proximidad a las personas, realismo, intuición, sensibilidad frente a las necesidades psíquicas de los demás y  mucha fuerza interior. Supone una habilidad especial para reconocer y destacar al individuo dentro de la masa. Pero como hacía notar Jutta Burggraf, no es raro que, en determinados casos, un varón tenga más sensibilidad para acoger, que la mayoría de las mujeres. Y puede ser más pacífico que su esposa. En este sentido, queda claro que los valores femeninos son también valores humanos.

 

¿Qué actividades puede o no desempeñar una mujer? 

 No existe profesión alguna que no pueda ser desempeñada por una mujer, porque el varón y la mujer no se distinguen a nivel de sus cualidades intelectuales o morales. El trabajo, de cualquier índole, realizado en la empresa, en la política o en el hogar, es una respuesta a la vocación de entrega que tiene todo ser humano, expresión de su capacidad de dar. De ahí que un trabajo bien hecho será siempre signo de un amor más grande que la actividad realizada.

 

Dentro de este marco, me parece fundamental que la mujer contemporánea continúe su lucha por alcanzar dos valores inherentes a su dignidad humana y propios de las auténticas sociedades democráticas: el respeto y la libertad. Sólo así podrá ser ella misma, sin renunciar a su propia identidad sometiéndose a clichés, ideologías o imposiciones culturales que la denigren o limiten en cualquier estadio de su vida, desde su origen biológico, hasta el pleno  desarrollo de su personalidad.