Criterios éticos para la admisión y manejo de pacientes en UCI ante la pandemia de COVID-19

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Criterios éticos para la admisión y manejo de pacientes en UCI ante la pandemia de COVID-19

Ciudad de México, 6 de agosto de 2020.- La pandemia actual nos ha expuesto a desafíos sin precedentes que deben abordarse no solo para la situación actual, sino también para posibles sucesos similares en el futuro. Vale la pena señalar que las discusiones sobre la asignación de recursos médicos pueden no necesariamente referirse a una excepción, sino, desafortunadamente, a una condición regular para una gran parte de la humanidad.

 

Los criterios de admisión a una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) generalmente toman en cuenta múltiples factores. Debe haber una base de diagnóstico y prognosis para las decisiones tomadas, considerando los factores biológicos y los valores y deseos del paciente. Además, el proceso de toma de decisiones debe, siempre que sea posible, respetar las instrucciones anticipadas del paciente, así como la relación con la familia o el abogado del enfermo. Se debe evitar el abandono terapéutico.

 

Habiendo aplicado criterios de evaluación clínica estándar para el tratamiento apropiado de pacientes con COVID-19, incluida la consideración del pronóstico, si un hospital se encuentra imposibilitado de proporcionar un tratamiento óptimo (por ejemplo, debido a una desproporción entre el número de pacientes y la disponibilidad de camas , proveedores de atención médica, ventiladores y medicamentos en la UCI), es necesario evaluar, caso por caso, cómo lograr justicia y el mejor bien posible para el mayor número de pacientes.

 

Por lo tanto, es obligatorio explorar soluciones alternativas. Esto incluye aumentar las camas disponibles y los proveedores de atención médica, implementar enfoques alternativos, aunque subóptimos (cuando corresponda), transferir pacientes a otras unidades clínicas, etc. Tomar estas decisiones adecuadamente también implica la recuperación del papel social de la medicina y la ciencia.

 

Si el desequilibrio entre las necesidades y los recursos alcanza un nivel crítico, se debe activar un protocolo de clasificación de emergencia, siguiendo las indicaciones operativas y éticas de la "medicina para desastres". Estos se han desplegado en grandes y graves desastres naturales (terremotos, tsunamis...) y tecnológicos (explosiones de fábricas, accidentes de transporte público, etc.), así como después de ataques terroristas. La cuestión de la viabilidad de desarrollar un algoritmo de evaluación clínica para apoyar la toma de decisiones del equipo de selección permanece abierta, aunque muchos de estos protocolos ya se han establecido.

 

 

Cinco criterios éticos para el triaje de pacientes en condiciones de recursos limitados

 

De acuerdo con lo anterior, proponemos los siguientes cinco criterios éticos para el triaje de pacientes en condiciones de recursos limitados, como la pandemia por COVID-19. Son el resultado de un diálogo interdisciplinario e intercultural entre especialistas de diferentes disciplinas. Varios de los autores trabajan en los principales epicentros de la crisis y actualmente desempeñan un papel central en los aspectos bioéticos, clínicos, sociales y legales del manejo de la pandemia.

 

• Tomamos los siguientes tres principios generales como referencias evaluativas:

 

a) El bien de un solo paciente debe considerarse en el marco del bien común. El bien común significa el bien de todas las personas. Se basa en la idea de la dignidad humana, que da origen al imperativo humanitario expresado en el primer principio básico de la "medicina de desastres". El bien común también significa que, en un marco de Salud Global, los pacientes no son solo individuos aislados, sino personas con fuertes lazos con sus comunidades, y por lo tanto, tanto el paciente como la comunidad deben ser tomados en cuenta.

 

 

b) Nadie debe ser abandonado o discriminado por ningún motivo.

 

c) Antes de negar una derivación necesaria de un paciente a una UCI, debido a la falta de recursos, se requiere considerar alternativas tanto para el caso inmediato como, en base a la experiencia adquirida, para casos futuros similares.

 

Se debe proporcionar asistencia apropiada a cualquier persona que necesite atención médica siempre que sea posible. En situaciones críticas, los criterios para determinar la prioridad son la urgencia y la gravedad de la situación clínica. También se debe considerar la efectividad y la proporcionalidad de la intervención médica, con el objetivo de obtener el mayor beneficio posible para el mayor número de pacientes.

 

La clasificación debe realizarse caso por caso, con referencia no solo a la condición clínica del paciente sino también a la disponibilidad de recursos en el hospital. También se deben considerar posibles iniciativas de transferencia a otras unidades de cuidados intensivos nacionales o extranjeras más grandes y con mejores recursos. La clasificación no debe proceder utilizando un enfoque estandarizado donde el único criterio para la toma de decisiones es la edad.

 

Los tratamientos inadecuados no son aceptables.

 

Deben garantizarse formas adecuadas de cuidados paliativos y espirituales, cuando sea necesario.

 

 

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