“Las universidades tenemos que evolucionar a la par de la realidad social”

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“Las universidades tenemos que evolucionar a la par de la realidad social”

Aguascalientes, Ags.-

Las universidades viven una época de gran complejidad. Las realidades personales, familiares, sociales, políticas y económicas han cambiado como nunca antes con una celeridad inédita, asevera Gabriel Domínguez García, rector de la Universidad Panamericana Aguascalientes.

 

“La velocidad del cambio forma parte de la realidad actual, llega mucho más rápido de lo que llegaba antes. Por ejemplo,  quizá las respuestas a las preguntas de esta entrevista tienen que ser distintas en tres años, o incluso en uno. La universidad es una institución, y toda institución es, en cierto sentido, conservadora, tradicional. El cultivar el saber, por ejemplo, suele ser una tarea del ocio, pero del ocio en sentido positivo: tener espacio y tiempo de pensar, reflexionar, estudiar. Justamente ese tiempo, ese espacio es lo que está perdiéndose», pronuncia.

 

«Entonces, las universidades tenemos un reto muy grande de adaptación (…)todas estamos trabajando en transformar nuestro modelo educativo, nuestro sistema de enseñanza-aprendizaje, con nuevas modalidades que tienen que ver con metodologías activas, participativas, dinámicas. Hasta el espacio físico debe cambiar” , profundiza.

 

Ante el desafío de formar estudiantes que cuenten con las competencias y habilidades necesarias para desenvolverse profesionalmente en esa realidad tan volátil, el dirigente considera que las instituciones de educación superior tienen que mirar dos aspectos: uno, fijar la atención en las demandas actuales del mercado laboral. El otro, observar el espíritu intrínseco de su casa de estudios: 

 

“Cada universidad tiene un ADN, una razón de ser, una misión muy concreta. A partir de ésta, cada una debe de ponerle ese ingrediente a la preparación de sus estudiantes”, señala.

 

En este sentido, Domínguez resalta que independientemente de la realidad en la que se esté inmerso, la UP tiene la filosofía de formar a sus estudiantes en función del trabajo profesional bien hecho, oportuno, con sentido de la responsabilidad, ético.

“Esa es la impronta que queremos dejar en nuestros alumnos. Desde el punto de vista antropológico, estamos convencidos de que el hombre encuentra su felicidad y plenitud trabajando. El trabajo no es un añadido a la persona, es un vehículo para su realización. El compromiso que adquiere el profesionista en la prestación de ese servicio es distinto si sabe que está de por medio su desarrollo personal”, dice el rector de la UP.

 

El académico alude como reto idear la forma de suscitar la atención del alumnado que despierte en él un compromiso por atender problemáticas existentes de su entorno:

 

“Nuestra época nos da, como es natural, las soluciones (…), los jóvenes, los centennials, son jóvenes que tienen mucho interés por hacer el bien. Y si se clavan con algo que les gusta, se lo toman muy en serio. Esa combinación me parece muy prometedora, puede ser fuente de muchas respuestas en el campo de la formación universitaria, pero también es cierto que debe de existir creatividad por parte de los profesores y de quienes realizan los programas académicos”, expone. 

 

“Si logramos lo anterior, y  el profesor pone alguna actividad concreta, dinámica, que atraiga la atención de los estudiantes, y además tenga un propósito en beneficio del planeta, los alumnos van a hacer lo máximo por alcanzar su solución. Adquieren un compromiso mayúsculo que los conduce a aprender más, a sacrificar ratos de descanso, renuncian a fiestas, todo por un bien común. Es en esa entrega donde encuentran la felicidad, esa satisfacción especial”, ilustra. 

 

“La universidad no nada más describe, la universidad crea”

 

El rector lo deja claro. Si las universidades quieren evolucionar, deben estar alineadas a la realidad social para no quedarse ancladas y cumplir la misión que tienen.

 

“Las universidades debemos ir por delante de las transformaciones. Las transformaciones que estamos viviendo no sucedieron sin la participación de la universidad. Hay una frase que me gusta mucho, dicha por Alejandro Llano, ex rector de la Universidad de Navarra: ‘La sociedad se transforma desde el silencio de las bibliotecas’. Es decir, el pensamiento que surge de la universidad, en un momento determinado, con el paso del tiempo, cuaja en la realidad y la transforma en función de lo que se pensó (…) La universidad no nada más describe, la univesidad crea”. 

Tras la reflexión, el rector de la Universidad Panamericana Aguascalientes insiste que los desafíos que enfrentan las instituciones de educación superior son importantes, más aún si se ve la inversión de la pirámide poblacional, pues cada vez los destinatarios de la formación universitaria serán menos.

“No todas las universidades sobrevivirán. Lo lograrán las que tengan esa capacidad, las que asuman seriamente el desafío y trabajen por el bien de la comunidad”, concluye.

 

Fuente: Líder Empresarial