Reportear bajo amenaza: violencia, profesionalización y modernización irregular del sistema mediático mexicano

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Reportear bajo amenaza: violencia, profesionalización y modernización irregular del sistema mediático mexicano

Un sistema mediático considerado como moderno requiere, entre otros aspectos, el ejercicio de un periodismo libre y profesional. Sin embargo, en México, esto no ha sido del todo posible, porque la creciente violencia contra los periodistas se ha erigido como uno de los principales obstáculos para su trabajo. En ese sentido, a partir de 93 entrevistas semiestructuradas realizadas en 23 de los estados más violentos del país, el objetivo es describir las respuestas de los periodistas mexicanos hacia las constantes amenazas y agresiones que enfrentan.

 

Los resultados indican que, en relación con la profesionalización del periodismo, la violencia contra los medios tiene principalmente dos implicaciones. En primer lugar, los ataques han favorecido el desarrollo de mejores prácticas periodísticas, tales como apego a los datos y hechos, diversificación de fuentes de información, despliegue de coberturas colaborativas y creación de asociaciones de periodistas. En segundo lugar, en no pocos casos, la violencia ha inhibido el ejercicio de la prensa, fomentando la autocensura o la dependencia de los boletines oficiales de gobierno. La coexistencia de ambas reacciones pone de manifiesto el carácter irregular del sistema mediático mexicano y su proceso de modernización.

 

Ejercer el periodismo en México es una actividad de alto riesgo. Tan solo en la última década más de cien periodistas han sido asesinados, sin mencionar las innumerables amenazas y otros tipos de agresiones a las que constantemente se deben enfrentar (Article 19, 2019; Committee to Protect Journalists [CPJ], 2019). A lo anterior se suma una casi completa impunidad de la que gozan los agresores, porque menos de uno de cada diez ataques deriva en una condena, y muchos ni siquiera son investigados adecuadamente. Para mantenerse a salvo ante esta situación, los periodistas mexicanos se enfrentan a un dilema al hacer su trabajo: profesionalizan su actividad periodística o se autocensuran. En ese sentido, el objetivo es describir ambas alternativas y sus implicaciones para la modernización del sistema mediático mexicano.

 

Para lograrlo, esta investigación se sustenta en una base de datos compuesta por 93 entrevistas semiestructuradas con periodistas de los 23 estados más peligrosos del país. El principal aporte estriba en explicar que la respuesta de los informadores mexicanos al riesgo constante de sufrir un ataque no siempre es el repliegue de su labor. Por el contrario, y a diferencia de gran parte de la literatura sobre este tema (Cottle et al., 2016; Holland y Ríos, 2015; Del Palacio, 2018), los hallazgos presentados también sugieren que, en lugar de resignarse, algunos medios y periodistas se esfuerzan por recuperar el control sobre su trabajo a través de la profesionalización.

 

 

Esto apunta hacia un replanteamiento de su posición con respecto del problema: no solo son víctimas, sino también agentes activos en su profesión. Además, las discusiones sobre la profesionalización periodística se han enfocado principalmente en entornos no violentos (Deuze, 2005; Gans, 2004; Meijer, 2012), pero su ejercicio en condiciones de riesgo como el descrito aún no ha sido analizado en profundidad.No obstante, como se discutirá, esta situación no es generalizada para todo el sistema mediático mexicano, en el que, a pesar de ciertos visos de un ejercicio periodístico más moderno, aún persisten inercias que ralentizan este cambio.

 

Tal situación permite la existencia de prácticas periodísticas diferenciadas, que indican un proceso irregular de modernización de la prensa en México.Para desarrollar las ideas expuestas, el contenido se organiza de la siguiente manera: en la primera sección, se presenta una revisión de la literatura enfocada en los conceptos de profesionalización periodística, modernización mediática irregular y violencia contra la prensa. Posteriormente, se describirá la metodología con la que se realizó el trabajo de campo, seguida del análisis de los resultados.

 

Finalmente, se cierra con las conclusiones.

 

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