Panamericanos por el mundo: Francisco Javier Azcona Guerrero (IM’07)

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Panamericanos por el mundo: Francisco Javier Azcona Guerrero (IM’07)

Aguascalientes, 18 mayo del 2021.-

Francisco Javier Azcona Guerrero, Alumni de Ingeniería Mecatrónica de la generación 2007, tiene cinco años viviendo en Aachen, en Alemania, a donde llegó cuando decidió tomar una oportunidad de crecimiento: “Hace unos 13 años cuando estaba en la UP estudiando la especialidad de robótica tuve un primer acercamiento a los MEMs gracias al profesor Jorge Varona. A partir de ahí el profesor Ramiro Velázquez comentó que había la oportunidad de realizar una maestría en Europa a través del programa Erasmus Mundus, en un programa que incluía precisamente el diseño de microsistemas. Decidí tomar la oportunidad y enviar mis datos. En mayo de aquel año recibí una respuesta positiva. Durante el máster, además de aprender idiomas y la cultura local (más allá de lo aprendido en técnica), pude tener contacto con otras culturas al tener compañeros y crear amistades con personas de distintos lugares del mundo”.

 

Al terminar el Máster, Francisco se fue a una ciudad muy cerca de Barcelona, España, donde trabajó en el diseño de una montura para telescopio. Trabajando en el CD6 surgió la oportunidad para realizar un doctorado relacionado con metrología láser. “A partir de ahí comencé a tener contacto con varios compañeros especializados en otras áreas, y gracias a los conocimientos en electrónica y programación obtenidos en la carrera hubo muy buenas sinergias con algunos de ellos. Hace 6 años, mientras escribía la tesis, decidí que era un buen momento para empezar a hacer entrevistas de trabajo. Algunos de mis amigos que habían terminado el doctorado me animaron a enviar el CV a la empresa donde trabajo actualmente”.

 

Aachen o Aquisgrán en español, es una ciudad en el oeste de Alemania en el estado de Renania del Norte Westfalia muy cerca de la frontera con Bélgica y Holanda. Es una ciudad con historia ya que en ella se estableció el trono de Carlomagno en el año 805. Dos importantes universidades técnicas alemanas la RTWH y la FH Aachen se encuentran en la ciudad, por lo cual hay una comunidad estudiantil bastante importante. La semana laboral usualmente son entre 35 y 40 horas, y en la mayoría de las empresas técnicas los sábados y domingos son días libres.  Los domingos normalmente sólo los restaurantes y algunos centros de ocio están abiertos, o estaban antes de la pandemia.

 

Cognex, la empresa donde trabaja con un equipo de innovación encargado del desarrollo de mejoras para la formación de imagen incluyendo iluminaciones, lentes, entre otras cosas, construye distintos sistemas de visión artificial que van desde lectores de códigos de barras, hasta sistemas para la detección de defectos en contenedores para vacunas.

 

Sobre su vida en Alemania nos dice que es un gusto adquirido, particularmente si no dominas el idioma: “la mayor parte de la gente joven habla inglés, pero en el día a día es difícil encontrar personas que lo hablen; sin embargo, mi trabajo es totalmente en inglés por lo que la barrera del idioma es menos limitante”. Aún así, dice que vale la pena pues se rompen estereotipos: “los alemanes son mucho más abiertos y amables de lo que creemos en las culturas latinas. Si bien es cierto que no son tan dados al contacto personal y que cuesta más hacer una relación, también es verdad que las relaciones interpersonales suelen ser menos superficiales”.

 

En cuanto a los estereotipos del trabajador alemán, no dice que en parte son ciertos, “en el sentido de que en algunos casos se requiere seguir un procedimiento altamente controlado para realizar algún proceso. Pero a la vez, la empresa en que trabajo tiene una mentalidad “americana” que premia utilizar la creatividad para resolver problemas, lo que hace que al menos los alemanes con que trabajo más de cerca sean bastante relajados en el tema de formalidades”.

 

Al preguntarle sobre cómo lo preparó la Universidad Panamericana para una experiencia internacional, nos dijo: “Primero en lo profesional. Los profesores del departamento de Ingeniería, Matemáticas, e Idiomas proporcionaron una base firme sobre la cual crecer en capacidades técnicas y conocimientos. En cuanto a lo personal, mi paso por la UP cimentó aún más valores de superación, tenacidad e integridad, que son indispensables en cualquier ámbito de trabajo tanto nacional como internacional. Además, la capacidad de trabajo en equipo y de tener empatía con los demás ha sido fundamental, no sólo para tomar decisiones, sino también para generar un mejor ambiente con distintos miembros de un equipo promoviendo sinergias y lazos de confianza que son indispensables en el desarrollo de un proyecto”.