Seis consejos de Rosario Marín: una líder entre dos mundos

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Seis consejos de Rosario Marín: una líder entre dos mundos

Ciudad de México, 27 de mayo de 2021.- Smart Center y el grupo estudiantil Inspire de la Universidad Panamericana (UP) llevaron a cabo el seminario web Rosario Marín: una líder entre dos mundos, que tuvo como invitada de honor precisamente a una de las mexicanas y latinoamericanas más importantes en la historia de los Estados Unidos.

 

Ganadora del Premio John Fitzgerald Kennedy en las Naciones Unidas por su compromiso con las personas con discapacidad, Rosario Marín fue la primera mujer mexicana en ser nombrada tesorera de los Estados Unidos en la administración de George Bush y es autora del libro que dio nombre a esta conferencia Una líder entre dos mundos.

 

De sus experiencias de vida narradas durante la conferencia éstas son por lo menos seis enseñanzas que adquirimos:

 

1) La educación es una gran fortuna.

 

Rosario llegó a vivir a Estados Unidos sin saber inglés, sin embargo, el idioma no fue un impedimento para convertirse en una mujer influyente en una potencia mundial:

 

“Los veo y me emociono, me emociono porque si yo como una jovencita de 14 años que llegó a Estados Unidos sin hablar inglés, puedo llegar a donde he llegado, imagínense ustedes que están siendo educados en una de las mejores universidades de México y reconocida a nivel mundial”, dijo a los estudiantes presentes en el evento.

 

 

2) Persevera y alcanzarás.

 

Como adolescente a punto de cumplir 15 años en un país donde difícilmente podía comunicarse y con una familia de recursos limitados, Rosario sabía que para llegar lejos debería esforzarse el doble. “(…) nunca he sido ni la más inteligente, ni la más bonita de los lugares en donde he estado. Pero siempre he sido la que ha trabajado más que nadie, la que no se rinde, la que lucha incansablemente, cuando me he caído, me he levantado”.

 

Esto quedó por sentado cuando para entrar a high school, tomó una prueba de coeficiente intelectual y obtuvo la peor calificación posible: “El promedio del coeficiente de inteligencia 100 puntos. El mío regresó con 27 puntos”. Pese a que el resultado fue motivo de burlas, ella sabía que tal examen solo demostraba que no sabía inglés y lejos de desanimarse se vio impulsada a aprender el idioma: “No iba a permitir que eso me definiera”, recuerda.

 

Su empeño rindió frutos: “A los tres años, me gradué entre las 20 estudiantes más sobresalientes por calificación”.

 

 

3) Atrévete a luchar contra la corriente.

 

Sus excelentes calificaciones pudieron haberle dado un lugar en alguna universidad, pero el poco dinero de la familia y la mentalidad de otra época se interpusieron: sus padres opinaban que como mujer algún día la habría de mantener un esposo, así que era su hermano el que debía estudiar y trabajar medio tiempo, en adelante ella solo trabajaría para apoyar con los gastos de la casa mientras se casaba.

 

No obstante, Rosario se decidió invertir en su educación: “No me dieron becas, no me dio el gobierno dinero, el banco no me hizo un préstamo. Obviamente mis padres no podían pagar nada, yo me lo pagaba, era muy barato, pero salía de mi bolsillo”.


Así, aunque en su primer trabajo en un banco estuvo rodeada de gente egresada de las mejores universidades, ella siempre se sintió al nivel de los demás: “Nunca me he sentido más que alguien, pero tampoco menos”.

 

 

4) Siempre haz lo correcto.

 

“No importa por qué ni cuando, usted haga lo correcto todo el tiempo”, dijo la extesorera de los Estados Unidos y explicó que para llegar al puesto que ostentó el FBI tuvo que revisar previamente sus antecedentes, como sucede con cada persona nombrada para el cargo. “Quiero pensar que ellos revisaron cada piedra que he pisado, a veces hice cosas que no eran las más populares, pero siempre fueron las correctas”, afirmó.

 

Como consecuencia de su intachable trayectoria el senado la confirmó por unanimidad: “Lo comparto porque en la política es muy fácil hacer lo correcto cuando tienes un montón de cámaras atrás de ti. Hacer lo correcto cuando todo el mundo te ve, cualquiera lo puede hacer. Eso no tiene mérito. Hacer lo correcto cuando no te ven, eso es más difícil”.

 

“Cuando uno no hace lo correcto, siempre agacha la cara, no puede ver de frente a la gente. Tienes que poder ver de frente a la gente y vas a poder ir por el mundo con paz”,  afirmó.

 

 

5) Da lo mejor de ti.

 

“Saca lo mejor de ti, cada cosa que hagas, hazla como si fuera lo único que vas a hacer”, señaló Rosario, y precisó que cada uno demuestra lo que es con lo que hace hasta en las cosas más pequeñas.

 

“Todo lo que he logrado ha venido a mí, porque mi trabajo y reputación me presenta. Siempre tienes que dar lo mejor de ti”, dijo y exhortó a los jóvenes a “dejar este mundo mejor de lo que lo encontraste”, haciendo bien nuestro trabajo todos los días, sea cual sea y desde cualquier posición.

 

“México necesita que seas el mejor estudiante que puedas ser para prepararte para esas posiciones que vas a tener (…) No importa lo que hagas, mientras lo hagas con amor y compromiso”, aconsejó.

 

 

6) Trata a la gente como quieres que traten a la gente que tú amas.

 

Finalmente Rosario declaró que, como política, su imagen está continuamente en la mira de la opinión pública, “(…) a mí me pueden maltratar y no me importa, pero voy a exigir respeto para mis padres, para mi esposo y para mis hijos. Yo no puedo pedir o exigir algo que no estoy dispuesta a dar. Voy a pedir respeto para mis padres, respetando a los padres de los demás”.

 

Esta observación la llevó a contar una experiencia que tuvo con el presidente Bush, cuando sometió su renuncia para ir al Senado Federal y éste, en agradecimiento por su servicio, quiso darle una despedida privada en la oficina oval a la que le permitió llevar a su familia, incluido su padre que estaba de visita. “Durante la despedida el presidente de Estado Unidos se acercó a mi padre y le dijo en español, ‘en nombre de los Estados Unidos quiero darle las gracias por su sacrificio para que su hija fuera tesorera del país’. El hombre más poderoso del mundo no se rebajó al nivel de un conserje, sino que lo elevó y le habló de frente”.

 

Así cerró su ponencia sugiriendo: “Hay que tratar bien al colega, a la muchacha de la casa. Todos y cada uno de ellos ha estado cumpliendo su misión. Merecen tanto respeto como tú”.