Aguascalientes, Aguascalientes; 24 de julio de 2026.- La inteligencia artificial está transformando sectores como la salud, la educación y la industria, pero ¿podrá reemplazar a jueces y abogados en la impartición de justicia?
Para el Lic. Pedro Esteban Armendáriz Valenzuela, director de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, la respuesta es clara: la IA puede agilizar procesos jurídicos, pero nunca sustituirá el criterio, la ética y la conciencia humana que exige la justicia.
El mito de la sustitución y la lógica jurídica
Aunque actualmente es posible desarrollar algoritmos capaces de procesar leyes, analizar hechos y construir razonamientos jurídicos, pensar que la inteligencia artificial puede reemplazar completamente el trabajo de jueces y abogados es una idea equivocada.
El especialista explica que estos sistemas operan bajo un código binario a través de neuronas artificiales a las que se les enseña la realidad, pero que están limitadas ante la complejidad analítica del ser humano.
“No es una conciencia real, no es que nosotros estemos interactuando con un ente de inteligencia igual a la de nosotros, con esta posibilidad de pensar incluso fuera de la caja”, puntualiza el Lic. Armendáriz. “Te puede dar argumentos, te puede dar razones que suenen muy sólidas, una inteligencia artificial, sin embargo, eso no representa toda la realidad”.

Esta diferencia resulta especialmente relevante en áreas como el Derecho Penal, donde determinar si una conducta fue dolosa o culposa requiere interpretar intenciones, circunstancias y elementos que trascienden cualquier modelo algorítmico.
¿Cómo se utiliza actualmente la IA en el sistema de justicia?
La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano de despachos jurídicos y tribunales. Actualmente se emplea para:
- Analizar jurisprudencia y legislación.
- Organizar expedientes judiciales.
- Automatizar la búsqueda documental.
- Procesar grandes volúmenes de información.
- Simular escenarios jurídicos para fortalecer estrategias de litigio.
Estas herramientas permiten optimizar tiempos y mejorar la toma de decisiones, pero la responsabilidad jurídica continúa recayendo en las personas.

El verdadero desafío: la responsabilidad legal en la era de la IA
Más allá de su aplicación en los procesos judiciales, el principal reto jurídico consiste en definir quién responde cuando la inteligencia artificial provoca daños o afecta derechos.
“El tema más fuerte de fondo no es tanto la impartición de justicia, me refiero en cuanto al tema donde se unen la IA y el derecho, sino la parte de la responsabilidad en la era de la IA”, detalla el académico.
Entre los principales desafíos destacan:
- Accidentes provocados por vehículos con sistemas de conducción asistida.
- Uso de obras protegidas por derechos de autor para entrenar modelos de IA.
- Conflictos de propiedad industrial derivados de contenidos o productos generados por inteligencia artificial.
- Acceso limitado a algoritmos protegidos por secreto industrial.
Ante estos escenarios, el especialista enfatiza un principio esencial:
“La inteligencia artificial no es sujeto de derechos ni de obligaciones; es una herramienta, y así debemos entenderla”.

El riesgo del oráculo tecnológico y el rol universitario
Otro de los riesgos que identifica el especialista es convertir a la IA en una fuente absoluta de verdad, sin verificar la información que proporciona.
Los modelos de inteligencia artificial pueden reproducir errores, sesgos o información incompleta dependiendo de los datos con los que fueron entrenados. Por ello, considera que las universidades adquieren un papel cada vez más importante como espacios de pensamiento crítico y validación del conocimiento.
“Tanto el derecho, pero sin duda las universidades, el sector educativo, el sector académico, se vuelve más importante como filtro de verificación de la información. Si nosotros nos quedamos solo con lo que nos da la IA, lo vamos a tener por cierto. Sin embargo, necesitamos irnos a los libros, necesitamos ir a las universidades, porque va a ser el único contrapeso“.
Criterio humano: el perfil del abogado del futuro
Frente al avance de la inteligencia artificial, la Universidad Panamericana apuesta por formar abogados capaces de utilizar la tecnología como una aliada, sin perder de vista el juicio crítico, la ética profesional y el servicio a las personas.
Más que memorizar normas, el modelo educativo busca desarrollar en los estudiantes la capacidad de interpretar el Derecho, construir argumentos sólidos y resolver problemas complejos con responsabilidad social.
Para el Lic. Pedro Esteban Armendáriz, el futuro del ejercicio jurídico dependerá de profesionales que sepan combinar el potencial de la inteligencia artificial con aquello que ninguna tecnología puede reemplazar: el criterio humano.
“Primero, jamás olvidar que nuestra razón de ser, nuestra función social son las personas, y jamás tendríamos que privilegiar ninguna tecnología, ningún concepto por encima de la dignidad de las personas y de prestar un servicio profesional”, finalizó.




