Aguascalientes, Aguascalientes; 09 de abril de 2026.- A más de 50 años de las misiones del programa Apolo, la humanidad regresó al espacio profundo con Artemis II, una misión de la NASA que marcó un nuevo hito en la exploración espacial y sentó las bases para futuras misiones hacia Marte.
El Dr. Héctor Eduardo Gilardi Velázquez, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, explicó que este programa no solo tuvo como objetivo volver a la Luna, sino establecer una base estratégica para la exploración del sistema solar.

“El programa Artemis lo que busca es volver a llegar a la Luna, pero ahora con una visión de largo plazo: establecer un punto intermedio para futuras exploraciones”, señaló.
El reto de Artemis II
A diferencia de Artemis I, misión no tripulada realizada en 2022, Artemis II es la primera misión con astronautas que viajó al espacio profundo, es decir más allá de la órbita terrestre, donde actualmente opera la Estación Espacial Internacional.
Será la primera vez desde 1972 que humanos viajen a esta región del espacio. “El objetivo es probar la operación de la nave con tripulación y entender qué sucede con los astronautas a nivel físico, emocional y psicológico durante el viaje”, explicó el académico.
La misión tiene una duración aproximada de 10 días, durante los cuales la nave sobrevoló la cara oculta de la Luna, con un amerizaje previsto para el 10 de abril, fecha en la que se espera el regreso de la tripulación a la Tierra.
De Apolo a Artemis: de llegar a la Luna a establecer presencia
Mientras que el programa Apolo tenía como objetivo principal llegar a la Luna, el programa Artemis plantea una visión más ambiciosa: permanecer y establecer presencia humana sostenible.
Uno de los principales enfoques científicos es el estudio de la presencia de hielo en los polos lunares, recurso que podría utilizarse para generar combustible y convertir la Luna en una plataforma estratégica para misiones hacia Marte.

Impacto de la exploración espacial en la vida cotidiana
El académico destacó que, aunque la exploración espacial puede parecer lejana, históricamente ha generado avances clave en la vida cotidiana. “Gracias a la carrera aeroespacial tenemos desarrollos en comunicaciones, alimentos, sensores y tecnologías médicas que hoy usamos todos los días”, afirmó.
El programa Artemis también refleja una nueva etapa de competencia internacional en el sector espacial. Estados Unidos lidera esta iniciativa junto con Canadá, Europa y Japón, mientras que países como China y Rusia desarrollan sus propios programas lunares.

Presencia mexicana en el proyecto
Aunque México no participa oficialmente como país, destaca la presencia del ingeniero mexicano Luis Adolfo Saucedo, quien colabora como subdirector de módulos de tripulación y servicio dentro del proyecto.
Un campo abierto para todas las disciplinas
Finalmente, el Dr. Gilardi subrayó que el sector aeroespacial no está limitado a una sola área del conocimiento. “No necesitamos exclusivamente una carrera aeroespacial. Las ciencias del espacio son multidisciplinarias: participan ingenierías, medicina, administración, sociología, entre muchas otras”, explicó.
Un nuevo comienzo
Más que un regreso, Artemis II representa el inicio de una nueva era en la exploración espacial, en la que la humanidad no solo busca llegar más lejos, sino establecer las bases para su expansión en el espacio.

“Muchas veces en la ciencia, si un conocimiento no se desarrolla continuamente, se pierde y hay que redescubrirlo. Eso también está pasando ahora con estas misiones”, concluyó el investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes.




