La salud mental no consiste en sentirse bien todo el tiempo ni en evitar las dificultades. También implica reconocer lo que nos sucede, desarrollar recursos para afrontar los retos y pedir ayuda cuando la necesitamos.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, especialistas de la Escuela de Psicología de la Universidad Panamericana abordan seis preguntas frecuentes para comprender mejor nuestra salud emocional y saber cómo actuar.
1. ¿Cómo sé si lo que siento es ansiedad o solo estrés?
El estrés suele aparecer ante una demanda concreta, como un examen, una entrega o un conflicto, y puede ayudarnos a movilizar recursos. Cuando es intenso o prolongado, sin embargo, afecta el sueño, la concentración, el ánimo y las relaciones. La ansiedad involucra preocupación, miedo o anticipación de una amenaza, incluso si no está presente; puede acompañarse de pensamientos repetitivos, tensión muscular, palpitaciones o dificultades para dormir.
Para distinguirlas importan la frecuencia, la duración, la posibilidad de regular lo que sentimos y su impacto cotidiano. Conviene pedir ayuda cuando la preocupación es difícil de controlar, interfiere con las actividades o lleva a evitar situaciones importantes. No es necesario esperar a que los síntomas sean insoportables.
2. ¿Qué hago durante un ataque de ansiedad?
Una crisis de ansiedad o un ataque de pánico puede provocar palpitaciones, temblores, sudoración, mareo, falta de aire o miedo intenso. Aunque resulte alarmante, estas acciones pueden ayudar:
• Haz una pausa, busca un lugar seguro y adopta una postura cómoda.
• Respira suavemente y a un ritmo cómodo, sin forzar inhalaciones profundas.
• Vuelve al presente: identifica objetos, sonidos o la sensación de tus pies en el suelo.
• Si lo necesitas, pide a alguien de confianza que permanezca contigo.
Si los episodios se repiten, generan miedo constante o limitan tus actividades, es importante buscar una evaluación profesional.

3. ¿Tristeza o depresión: cuándo pedir ayuda?
La tristeza es una emoción humana ante una pérdida, una decepción o una etapa difícil. La depresión puede incluir tristeza persistente o irritabilidad, pero también pérdida de interés, falta de energía, alteraciones del sueño o del apetito, dificultades para concentrarse, culpa o desesperanza. Conviene pedir ayuda si la persona deja de disfrutar actividades significativas, se aísla o tiene dificultades para estudiar, trabajar o atender sus responsabilidades.
La depresión no es falta de voluntad ni debilidad. Si aparecen pensamientos de muerte, hay que hablarlo con alguien de confianza y buscar ayuda profesional cuanto antes. Ante un peligro inmediato, la persona no debe quedarse sola y deben activarse los servicios de emergencia. En México, la Línea de la Vida ofrece orientación gratuita en el 800 911 2000.
4. ¿Qué digo y qué no a alguien que la está pasando mal?
Acompañar no significa resolverlo todo. Muchas veces, lo más valioso es escuchar sin juzgar, reconocer el sufrimiento y preguntar qué necesita la otra persona.
• Puede ayudar: “Gracias por confiar en mí”, “Te escucho” o “¿Quieres que te ayude a buscar ayuda?”.
• Conviene evitar: “Échale ganas”, “Hay personas que están peor” o “No tienes motivos para sentirte así”.
El primer paso puede ser hacerle sentir que no tiene que atravesar ese momento en soledad.

5. ¿Es burnout o solo cansancio?
El descanso suele ayudar después de un esfuerzo puntual. El burnout o síndrome de desgaste ocupacional es distinto: la OMS lo reconoce en la CIE-11 como un fenómeno ocupacional relacionado con estrés crónico en el trabajo que no se ha gestionado satisfactoriamente. Se caracteriza por tres dimensiones:
• Agotamiento o falta de energía.
• Distanciamiento mental, negativismo o cinismo hacia el trabajo.
• Sensación de menor eficacia profesional.
Si el cansancio persiste, afecta distintas áreas de la vida o no mejora con el descanso, conviene buscar una evaluación profesional para explorar sus causas.
6. ¿Puede la inteligencia artificial ser mi psicóloga?
La inteligencia artificial puede servir para expresar preocupaciones, ordenar ideas, consultar información general o preparar preguntas para una consulta. Sin embargo, no equivale a un psicólogo ni debe sustituir la atención profesional. La Asociación Americana de Psicología advierte que los chatbots de uso general y muchas aplicaciones de bienestar no están diseñados ni validados para proporcionar psicoterapia.
Estas herramientas pueden equivocarse, omitir información relevante y responder de forma inadecuada ante situaciones complejas o de riesgo. No sustituyen una evaluación clínica ni deben usarse como única fuente para diagnosticar o decidir un tratamiento. Además, la privacidad varía entre plataformas, por lo que conviene evitar compartir datos identificables o información clínica sensible.

Cuidar la salud mental también significa saber cuándo pedir ayuda
No necesitamos esperar a una crisis para atender lo que sentimos. Reconocer las señales, hablar con alguien de confianza y buscar orientación profesional son formas concretas de proteger nuestra salud mental.
Desde la Universidad Panamericana, promover una cultura de cuidado implica escuchar sin prejuicios y recordar que detrás de cada pregunta hay una historia que merece ser atendida con seriedad, sensibilidad y responsabilidad.
Conoce los servicios de la Unidad de Psicología Clínica de la Universidad Panamericana.




